Nos encontramos en una nueva era y es que estamos metidos de lleno en la era digital, a pesar de que muchos de nosotros nacimos cuando todo era analógico.

Esta nueva era digital gira en torno a las nuevas tecnologías e Internet y está llevando a cabo cambios profundos y transformaciones de una sociedad que se mueve en un mundo globalizado. Estos cambios profundos suponen una verdadera revolución que nos toca vivir; a pesar de que –todavía– muchas personas no se hayan dado cuenta de lo que “tenemos encima”.

Es inminente que el auditor contemporáneo tiene grandes desafíos y retos dada la era digital o era de la información

Grant Thornton y la Association of Chartered Certified Accountants (Acca) abordaron los desafíos de los auditores en la publicación de enero de 2018 titulada: El Futuro de la auditoría: Los retos de la profesión en el siglo XXI, donde señala que tiene que adaptarse a la era digital.

El informe indica que el entorno de la profesión auditora está cambiando. La investigación realizada por Acca ha identificado la conectividad global, la inteligencia artificial y los nuevos medios de comunicación como los principales motores que moldearan la profesión en la próxima década.

Por su parte, “los accionistas esperan que los auditores aprovechen las nuevas maneras de trabajar para impulsar mejoras en la eficiencia que permitan acortar la periodicidad de la información financiera mientras que sigue mejorando la calidad de la auditoría(…) Una parte de la receta contra la corrupción pasa por más tecnología, más transparencia y más ojos observando el devenir público”, Giorgio Trettenero

Confianza económica

El Secretario General de Felaban dijo que entre los desafíos están “tres grandes enemigos de la democracia actual: El populismo, el narcotráfico y la corrupción. Esta última da lugar a una asignación ineficiente de los recursos económicos, desvía el talento y la inversión hacia proyectos que posiblemente sean menos rentables, genera incertidumbre sobre la ejecución del gasto público, origina costos de transacción para los agentes económicos, da lugar a la incertidumbre económica y deslegitima el papel del Estado”.

Añadió que frente a la problemática, la tecnología y la llegada de las redes sociales han puesto al descubierto algunos escándalos recientes en América Latina, los que no mencionó por ser “tristemente célebres”.

Trettenero comentó que “una parte de la receta contra la corrupción pasa por más tecnología, más transparencia y más ojos observando el devenir público”.

Sin embargo, el secretario general de la Felaban, expresó que “América Latina no está aún preparada para la revolución digital porque la infraestructura es pobre, la penetración celular tiene potencial de desarrollo, así como la suscripción a la banda ancha”.

Reforzó el comentario con el dato de la International Telecommunication Union (ITU) que solo el 64% de los hogares latinoamericanos accede a Internet y que la inversión en ciencia y tecnología en América Latina, de acuerdo al Banco Mundial (BM) es 0.7% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que Israel destina 4.5%; Corea del Sur 5% y China 2.5%.

“Son problemas que debemos reconocer y que tenemos que solucionar”, puntualizó Trettenero.

El congreso latinoamericano de auditoría interna y evaluación de riesgos que reunió a más de 400 auditores, tuvo como anfitrión a la Asociación de Bancos de Panamá (ABP) que preside, Carlos Trostsch.  CF

Todos debemos encontrarnos en sintonía con la revolución tecnológica y la era digital, las empresas, sus administradores, las entidades de control, los usuarios de la información, los académicos y pensadores y por supuesto nosotros los auditores.

Elaborado por: Paola Vera

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